| La EIRD
aspira al desarrollo de sociedades más resistentes
a las catástrofes mediante el incremento de
la conciencia pública respecto a la importancia
de la reducción de desastres, como un componente
integral del desarrollo sostenible. Esto tiene como
fin disminuir las pérdidas humanas, sociales,
económicas y ambientales, debidas tanto a fenómenos
naturales como a los desastres tecnológicos
y ambientales asociados. El mandato de la EIRD es
participar de los esfuerzos que se llevan a cabo para
reducir los impactos de los desastres - incluyendo
aquellos asociados a las sequías -, en estrecha
colaboración con otras agencias de la ONU así
como con instituciones internacionales, regionales
y nacionales.
La sequía es considerada un evento climático
extremo. Comúnmente se la describe como un
peligro natural que no desencadena por sí sólo
una emergencia. El hecho de que se transforme en una
emergencia depende de su impacto sobre la población
local, lo que a su vez depende de la vulnerabilidad
de la misma a dicho “golpe”. La sequía
tiene impactos significativos tanto en países
en desarrollo como desarrollados, aún cuando
las características de estos impactos difieran
considerablemente. La habilidad para hacer frente
a la sequía también varía de
un país a otro, así como de una región,
comunidad o grupo de población a otro.
La vulnerabilidad a la sequía es compleja.
Puede ser definida como “un conjunto de condiciones
y procesos resultantes de factores físicos,
sociales, económicos y ambientales que incrementa
la sensibilidad de una comunidad al impacto de los
desastres” . La comprensión de esta vulnerabilidad
es fundamental para el diseño de políticas
y programas de prevención, mitigación
y auxilio.
En lo que respecta a la prevención y mitigación
ante sequías, existen una serie de iniciativas
coordinadas que cooperan entre sí, las cuales
han sido, y podrían ser en el futuro, encaradas
en el marco de la EIRD. El recientemente creado Grupo
de Discusión ad-hoc sobre Sequías, que
incluye representantes de instituciones clave del
ámbito global, regional y técnico, ha
identificado una serie de áreas de interés
común .
Alianzas inter e intra-regionales
La colaboración y el trabajo en red entre actores
regionales e internacionales hace que el manejo de
las sequías sea posible. Esta cooperación
conlleva compartir responsabilidades y recursos, así
como informar respecto a las prácticas más
adecuadas y a las lecciones aprendidas durante las
tareas de monitoreo, predicción, evaluación
de vulnerabilidad y prevención, así
como en el desarrollo de políticas.
Información, educación
y conciencia pública
Para reducir la vulnerabilidad y el riesgo a las sequías
es esencial elevar la conciencia de los tomadores
de decisión y del público en general,
a través de programas de educación así
como de información accesible. También
es importante promover la investigación científica
para la mejor comprensión de las principales
causas de la sequía, y la consiguiente divulgación
de las metodologías de planificación
de sequías, de las herramientas de evaluación
de riesgos y de los materiales de información
pertinentes.
Conocimientos tradicionales
Los pueblos cuentan con amplios conocimientos sobre
su ambiente, incluyendo métodos nativos para
hacer frente a las sequías, adaptados a las
condiciones locales. Es esencial que esas prácticas
sean protegidas, integradas, optimizadas, y aplicadas
tanto a nivel local como nacional y regional, ya que
en muchos casos demuestran ser más sostenibles
que otras medidas de corto plazo que se reducen a
dar respuesta a las sequías.
Integración en las
políticas nacionales y regionales
Mediante la promoción del desarrollo de políticas
de gestión de sequías, una serie de
sectores afectados pueden unirse para reducir la vulnerabilidad
de la comunidad. Políticas centradas en la
población que hagan énfasis en el monitoreo
y la alerta temprana, la evaluación de riesgos,
la mitigación y respuesta, son componentes
fundamentales de la prevención. Éstas
deben ser complementadas con una efectiva trasmisión
de la información relacionada con la sequías
a los usuarios finales, así como con un diálogo
abierto con las comunidades que permita la consulta
participativa y la retroalimentación.
La EIRD combina las fortalezas de varios actores
clave a través del Equipo
de Tareas Interagencial para la Reducción de
Desastres (ETI-RD) y la
Secretaría Interagencial de la EIRD
El Equipo de Tareas Interagencial
para la Reducción de Desastres (ETI-RD)
es el cuerpo principal para el desarrollo de políticas
para reducción de desastres. Es presidida por
el Subsecretario General de las Naciones Unidas sobre
Asuntos Humanitarios y está integrada por 25
organizaciones, tanto provenientes de la ONU como
internacionales, regionales y de la sociedad civil.
En ella se discuten asuntos fundamentales tales como
variabilidad climática, alerta temprana, análisis
de vulnerabilidad y riesgos, incendios de áreas
silvestres y sequías.
La Secretaría de
la EIRD es el punto focal del sistema de Naciones
Unidas que promueve el establecimiento de alianzas
y sinergias, así como la coordinación
de actividades de reducción de desastres relativas
a áreas socieconómicas, humanitarias
y de desarrollo. Asimismo apoya la integración
de políticas y actúa como centro de
intercambio de información sobre la reducción
de desastres.
Por mayor
información por favor referirse a: www.eird.org

Campaña Mundial de Reducción
de Desastres
1)
Wilhite, D.A. 2000.
'Drought as a Natural Hazard: Concepts and Definitions,'
(Chapter 1). In: D.A. Wilhite (ed.) Drought: A
Global Assessment (Volumes
1 and 2). Routledge Publishers, London.
2)
UN/ISDR. 2002.
Living with Risk: A global review of disaster reduction
initiatives (Preliminary version)., Inter-Agency
Secretariat of the International Strategy for Disaster
Reduction Geneva.
3)
UN/ISDR. 2003. Living
with Risk: An integrated approach to reducing societal
vulnerability to drought. Ad-Hoc Discussion
Group on Drought, Inter-Agency Task Force on Disaster
Reduction, Geneva. |