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El problema de la degradación
de tierras
La desertificación es la degradación
de tierras en las zonas áridas, semiáridas
y subhúmedas secas, y se debe a diferentes
factores tales como las actividades humanas y las
variaciones climáticas. La desertificación,
que no es imputable a la extensión de los desiertos
actuales, ocurre porque los ecosistemas de tierras
secas, que cubren más de la tercera parte de
las tierras firmes del mundo, son sumamente vulnerables
a la sobreexplotación y el aprovechamiento
inadecuado de la tierra. La pobreza, la inestabilidad
política, la deforestación, el pastoreo
excesivo y las prácticas deficientes de riego
pueden socavar la productividad de la tierra. Más
de 250 millones de personas se hallan directamente
afectadas por la desertificación. Además,
cerca de 1.000 millones de habitantes en más
de 100 países están amenazados por ella,
entre los cuales se cuentan los ciudadanos más
pobres, marginados y políticamente débiles
del mundo.
Una solución innovadora
La lucha contra la desertificación es imprescindible
para garantizar la productividad a largo plazo de
las tierras secas habitadas. Por desgracia, los esfuerzos
anteriores a menudo han fracasado, y el problema de
la degradación de tierras a escala mundial
sigue empeorando. Reconociendo la necesidad de establecer
un nuevo enfoque, en marzo del 2002 ya son 179 los
gobiernos que han pasado a ser Parte de la Convención
de las Naciones Unidas de Lucha contra la Desertificación
que promueve la adopción de medidas eficaces
mediante la creación de nuevos programas locales
y asociaciones internacionales de apoyo. La Convención
reconoce que será necesario desplegar prolongados
esfuerzos para proteger las tierras secas, y que no
existen soluciones rápidas. Ello se debe a
que las causas de la desertificación son numerosas
y complejas, y estas van desde las pautas del comercio
internacional hasta las practicas no sostenibles de
gestión de la tierra. Será menester
introducir cambios auténticos y difíciles,
a nivel internacional y local.
Programas de acción
nacionales ...
Los países afectados por la desertificación
aplican la Convención elaborando y llevando
a cabo programas de acción a nivel nacional,
subregional y regional. Los criterios para formular
estos programas se detallan en los cinco "anexos
de aplicación regional" de la Convención
correspondientes a África (considerada prioritaria,
ya que es allí donde la desertificación
es más aguda), Asia, América Latina
y el Caribe, el Mediterráneo norte y Europa
Central y Oriental. Teniendo en cuenta las experiencias
anteriores, la Convención estipula que dichos
programas han de reflejar un método democrático,
de abajo hacia arriba. Deben hacer hincapié
en la participación popular y crear un "entorno
facilitador" que permita a las poblaciones locales
mismas revertir el fenómeno de la degradación
de las tierras. Como es lógico, recae en los
gobiernos la responsabilidad de crear este entorno
facilitador, poniendo en práctica cambios políticamente
delicados, como la descentralización de la
autoridad, el mejoramiento de los sistemas de tenencia
de tierras, y la potenciación de mujeres, agricultores
y pastores. Este entorno permitirá asimismo
a las organizaciones no gubernamentales desempeñar
una función importante en la elaboración
y aplicación de los programas de acción.
A diferencia de numerosos esfuerzos anteriores, estos
programas de acción deben integrarse plenamente
con las demás políticas nacionales encaminadas
a lograr un desarrollo sostenible y habrán
de ser flexibles y adaptarse a la evolución
de las circunstancias.
... y acuerdos de asociación
Los programas de acción de la Convención
se establecen mediante consultas entre los países
afectados, donantes, y organizaciones intergubernamentales
y no gubernamentales. Este proceso mejorara la coordinación
y la canalización de la asistencia al desarrollo
hacia las zonas donde pueda ser más eficaz,
y también permitirá concertar acuerdos
de asociación que determinarán las responsabilidades
de los países afectados y donantes, y las de
las organizaciones internacionales. Se espera que
los países desarrollados impulsen la movilización
de recursos substanciales para financiar los programas
de acción, y fomenten el acceso a las tecnologías,
conocimientos y métodos técnicos apropiados.
Se pone de relieve la necesidad de establecer una
coordinación entre los donantes y beneficiarios,
dado que todas las diversas actividades de los programas
deben ser complementarias y deben fortalecerse mutuamente.
Desarrollo sostenible
La Convención abre una importante nueva etapa
en la lucha contra la desertificación, pero
es tan sólo el comienzo; en particular, los
gobiernos estan examinando periódicamente los
programas de acción. También hacen hincapié
en las actividades de sensibilización, educación,
y capacitación en los países en desarrollo
y desarrollados. La desertificación sólo
se podrá revertir introduciendo cambios profundos
en las pautas de comportamiento locales e internacionales.
Estos cambios graduales conducirán finalmente
al uso sostenible de las tierras y garantizarán
la seguridad alimenticia para la creciente población
mundial. Por tanto, en realidad la lucha contra la
desertificación es sólo parte de un
objetivo más amplio: el desarrollo sostenible
de los países afectados por la sequía
y la desertificación. |