|
Agenda 21, Capítulo
12, 13 de agosto de 1992
Distr.
GENERAL
A/CONF.151/26 (Vol. II)
13 de agosto de 1992
ESPAÑOL
ORIGINAL: INGLES
INFORME DE LA CONFERENCIA
DE LAS NACIONES UNIDAS SOBRE EL MEDIO AMBIENTE Y EL
DESARROLLO*
(Río de Janeiro, 3 a 14 de junio de 1992)
Capítulo
12
ORDENACION DE LOS ECOSISTEMAS FRAGILES: LUCHA CONTRA
LA DESERTIFICACION Y LA SEQUIA
INTRODUCCION
12.1. Los ecosistemas
frágiles son sistemas importantes, con características
y recursos singulares. Comprenden los desiertos, las
tierras semiáridas, las montañas, las
marismas, las islas pequeñas y ciertas zonas
costeras. La mayoría de estos ecosistemas son
de ámbito regional, pues rebasan los límites
nacionales. El presente capítulo se refiere
a los recursos de tierras en los desiertos, en las
zonas áridas y semiáridas y en las zonas
subhúmedas secas. La cuestión del desarrollo
sostenible de las montañas se trata en el capítulo
13; las islas pequeñas y las zonas costeras
se examinan en el capítulo 17.
12.2. La desertificación
es la degradación de los suelos de zonas áridas,
semiáridas y subhúmedas secas resultante
de diversos factores, entre ellos las variaciones
climáticas y las actividades humanas. La desertificación
afecta a la sexta parte, aproximadamente, de la población
mundial, al 70% de todas las tierras secas, equivalente
a 3.600 millones de hectáreas, y a la cuarta
parte de la superficie total de tierras del mundo.
Los efectos más visibles de la desertificación,
aparte de la pobreza generalizada, son la degradación
de 3.300 millones de hectáreas de pastizales,
que constituyen el 73% de la superficie total de estas
tierras y tienen poca capacidad de sustento; la pérdida
de fertilidad de los suelos y la degradación
de su estructura en cerca del 47% de las tierras secas,
que constituyen tierras marginales de cultivo de secano;
y la degradación del 30% de las tierras de
cultivo de regadío en tierras secas con una
gran densidad de población y un gran potencial
agrícola.
12.3. La prioridad
de la lucha contra la desertificación debería
ser la aplicación de medidas preventivas a
las tierras que aún no han sido afectadas por
la degradación o lo han sido en mínimo
grado. No deben olvidarse sin embargo las zonas gravemente
degradadas. Es fundamental que en la lucha contra
la desertificación y la sequía participen
las comunidades locales, las organizaciones rurales,
los gobiernos, las organizaciones no gubernamentales
y las organizaciones internacionales y regionales.
12.4.
Las áreas de programas que comprende este capítulo
son las siguientes:
(A.) Fortalecimiento
de la base de conocimientos y elaboración de
sistemas de información y observación
sistemática respecto de las regiones propensas
a la desertificación y la sequía, y
de los aspectos económicos y sociales de esos
sistemas;
(B.) Lucha
contra la degradación de las tierras mediante,
entre otras cosas, la intensificación de las
actividades de conservación de suelos, forestación
y reforestación;
(C.) Elaboración
y fortalecimiento de programas integrados para la
erradicación de la pobreza y la promoción
de sistemas de subsistencia distintos en las zonas
propensas a la desertificación;
(D.) Fomento
de los programas amplios de lucha contra la desertificación
e integración de esos programas en los planes
nacionales de desarrollo y en la planificación
ecológica nacional;
(E.) Elaboración
de planes amplios de preparación para la sequí
a y desocorro en casos de sequía, incluidos
arreglos de autoayuda, para las zonas propensas a
la sequía, y formulación de programas
para hacer frente al problema de los refugiados ecológicos;
(F.) Fomento
y promoción de la participación popular
y la educación sobre el medio ambiente, con
especial hincapié en la lucha contra la desertificación
y las actividades para hacer frente a los efectos
de la sequía.
AREAS DE PROGRAMAS
(A.)
Fortalecimiento de la base de conocimientos y elaboración
de sistemas de información y observación
sistemática respecto de las regiones propensas
a la desertificación y la sequía, y
de los aspectos económicos y sociales de esos
sistemas (inicio)
Bases para la acción
12.5. Los estudios
mundiales de la situación y el ritmo de avance
de la desertificación realizados por el Programa
de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente (PNUMA)
en 1977, 1984 y 1991 han demostrado que faltan conocimientos
básicos sobre los procesos de desertificación.
Los sistemas adecuados de observación sistemática
mundial facilitan la formulación y ejecución
de programas eficaces contra la desertificación.
Es insuficiente la capacidad de las instituciones
internacionales, regionales y nacionales existentes,
sobre todo en los países en desarrollo, para
producir y compartir la información pertinente.
Para poder comprender la dinámica de los procesos
de la desertificación y la sequía es
indispensable contar con un sistema integrado y coordinado
de información y observación sistemática
basado en una tecnología apropiada y de alcance
mundial, regional, nacional y local. Esto también
es importante a los efectos de concebir medidas apropiadas
para hacer frente a la desertificación y la
sequía y mejorar las condiciones socioeconómicas.
Objetivos
12.6. Los objetivos
de esta área de programas son los siguientes:
(a) Promover el establecimiento o fortalecimiento
de centros nacionales de coordinación de la
información sobre el medio ambiente que sirvan
de centros de coordinación de los distintos
ministerios de cada gobierno y proporcionen los servicios
necesarios de normalización y apoyo; velar
por que todos los sistemas nacionales de información
sobre el medio ambiente en lo que respecta a la desertificación
y la sequía estén vinculados mediante
una red de alcance subregional, regional e interregional;
b) Fortalecer las redes regionales y mundiales de
observación sistemática y establecer
sistemas nacionales para vigilar la degradación
de las tierras y la desertificación causadas
por fluctuaciones del clima y por el efecto de las
actividades humanas, y determinar las esferas prioritarias
para la adopción de medidas;
c) Establecer un sistema permanente en los planos
nacional e internacional para vigilar la desertificación
y la degradación de las tierras a fin de mejorar
las condiciones de vida en las zonas afectadas.
Actividades
(a) Actividades de gestión
12.7. Los gobiernos,
al nivel que corresponda y con el apoyo de las organizaciones
internacionales y regionales competentes, deberían:
a) Establecer o fortalecer sistemas de información
sobre el medio ambiente en el plano nacional;
b) Fortalecer la evaluación en los planos
nacional, estatal o provincial, y local, y velar por
la cooperación y el establecimiento de redes
entre los sistemas existentes de información
y vigilancia respecto del medio ambiente, como el
programa de Vigilancia Ambiental y el Observatorio
del Sáhara y el Sahel;
c) Fortalecer la capacidad de las instituciones nacionales
para analizar los datos sobre el medio ambiente de
manera que se pueda vigilar el cambio ecológico
y obtener información sobre el medio ambiente
en forma constante en el plano nacional.
(b) Datos e información
12.8. Los gobiernos,
al nivel que corresponda y con el apoyo de las organizaciones
internacionales y regionales competentes, deberían:
a) Examinar y estudiar los medios de determinar las
consecuencias ecológicas, económicas
y sociales de la desertificación y la degradación
de las tierras e introducir los resultados de esos
estudios a nivel internacional en la evaluación
de la desertificación y la degradación
de las tierras;
b) Examinar y estudiar la interacción de los
efectos socioeconómicos del clima, la sequía
y la desertificación y utilizar los resultados
de esos estudios para la adopción de medidas
concretas.
12.9. Los gobiernos,
al nivel que corresponda y con el apoyo de las organizaciones
internacionales y regionales competentes, deberían:
a) Apoyar la labor integrada de reunión de
datos e investigación que se realice en el
marco de los programas relacionados con los problemas
de la desertificación y la sequía;
b) Apoyar los programas nacionales, regionales y
mundiales para el establecimiento de redes integradas
de reunión de datos y de investigación,
para lo cual habrán de realizar evaluaciones
de la degradación de los suelos y de las tierras;
c) Fortalecer las redes y los sistemas de observación
sistemática nacionales y regionales en las
esferas de la meteorología y la hidrología
para velar por que se reúna información
básica suficiente y haya comunicación
entre los centros nacionales, regionales e internacionales.
(c) Cooperación
y coordinación en los planos internacional
y regional
12.10. Los gobiernos,
al nivel que corresponda y con el apoyo de las organizaciones
internacionales y regionales competentes, deberían:
a) Fortalecer los programas regionales y las actividades
de cooperación internacional, como el Comité
Interestatal Permanente de Lucha contra la Sequía
en el Sahel (CILSS), la Autoridad Intergubernamental
sobre Sequía y Desarrollo (AISD), la Conferencia
de Coordinación del Desarrollo del Africa Meridional
(CCDAM), la Unión del Magreb Arabe y otras
organizaciones regionales, y organizaciones como el
Observatorio del Sáhara y del Sahel;
b) Establecer o desarrollar, como componente amplio,
una base de datos sobre la desertificación,
la degradación de las tierras y la condición
humana que incorpore parámetros físicos
y socioeconómicos. Dicha base de datos debería
basarse en los servicios existentes y, en la medida
necesaria, adicionales, tales como los de Vigilancia
Ambiental y otros sistemas de información de
instituciones internacionales, regionales y nacionales
fortalecidos para este fin;
c) Determinar puntos de referencia y definir indicadores
del progreso que faciliten la labor de las organizaciones
locales y regionales de observación sistemática
y reconocimiento del progreso realizado en la lucha
contra la desertificación. Debería prestarse
particular atención a los indicadores de la
participación local.
Medios de ejecución
(a) Financiación
y evaluación de los costos
12.11. La secretaría
de la conferencia ha estimado que el costo total medio
por año (1993-2000) de ejecución de
las actividades de este programa ascenderá
a unos 350 millones de dólares, incluidos alrededor
de 175 millones de dólares que la comunidad
internacional suministrará a título
de donación o en condiciones de favor. Estas
estimaciones son indicativas y aproximadas únicamente
y no han sido objeto de examen por los gobiernos.
Los costos reales y las condiciones financieras, incluidas
las no concesionarias, dependerán, entre otras
cosas, de las estrategias y los programas específicos
que los gobiernos decidan ejecutar.
(b) Medios científicos
y tecnológicos
12.12. Los gobiernos
al nivel que corresponda y con el apoyo de las organizaciones
internacionales y regionales competentes que se ocupan
de la cuestión de la desertificación
y la sequía, deberían:
a) Elaborar y actualizar los inventarios existentes
de recursos naturales, como los de energía,
agua, suelos, minerales, plantas y animales, así
como de otros recursos como, por ejemplo, alimentos,
vivienda, empleo, salud, educación y distribución
temporal y espacial de la población;
b) Crear sistemas integrados de información
para la observación sistemática, la
contabilidad y la evaluación de los efectos
ambientales;
c) Los órganos internacionales deberían
cooperar con los gobiernos para facilitar la adquisición
y el desarrollo de la tecnología apropiada
para la observación sistemática del
medio ambiente y la lucha contra la sequía
y la desertificación.
(c) Desarrollo de los recursos
humanos
12.13. Los gobiernos,
al nivel que corresponda y con el apoyo de las organizaciones
internacionales y regionales competentes que se ocupan
del problema de la desertificación y la sequía,
deberían fomentar las aptitudes técnicas
y profesionales de las personas encargadas de la observación
sistemática y la evaluación de la desertificación
y la sequía.
(d) Aumento de la capacidad
12.14. Los gobiernos,
al nivel que corresponda y con el apoyo de las organizaciones
internacionales y regionales competentes que se ocupan
de la cuestión de la desertificación
y la sequía, deberían:
a) Fortalecer las instituciones nacionales y locales,
facilitándoles el personal, el equipo y los
recursos financieros necesarios para la observación
sistemática y la evaluación de la desertificación;
b) Promover la participación de la población
local, particularmente las mujeres y los jóvenes,
en la reunión y utilización de la información
sobre el medio ambiente mediante la educación
y la difusión de información.
(B.) Medidas
contra la degradación de las tierras mediante,
entre otras cosas, la intensificación de las
actividades de conservación de suelos, forestación
y reforestación (inicio)
Bases para la acción
12.15. La desertificación
afecta a unos 3.600 millones de hectáreas,
que constituyen aproximadamente el 70% de la superficie
total de tierras secas y la cuarta parte de las tierras
del mundo. Para combatir la desertificación
de los pastizales, las tierras de cultivo de secano
y las tierras de regadío deberían tomarse
medidas preventivas en las zonas que aún no
han sido afectadas por la desertificación o
que sólo lo han sido levemente; se deberían
aplicar medidas correctivas para mantener la productividad
de las tierras desertificadas en grado moderado; y
se deberían tomar medidas de rehabilitación
para recuperar las tierras secas desertificadas gravemente
o muy gravemente.
12.16. El aumento
de la cubierta vegetal promovería y estabilizaría
el equilibrio hidrológico en las zonas de tierras
secas y contribuiría a mantener la calidad
y la productividad de la tierra. La aplicación
de medidas preventivas en las tierras aún no
degradadas y de medidas correctivas y de rehabilitación
en las tierras secas mediana o gravemente degradadas,
entre ellas las afectadas por movimientos de dunas,
mediante la introducción de sistemas de uso
de la tierra ecológicamente racionales, socialmente
aceptables y equitativos y económicamente viables
fomentaría la capacidad de sustento de la tierra
y la conservación de los recursos bióticos
en los ecosistemas frágiles.
Objetivos
12.17. Los objetivos
de esta área de programas son los siguientes:
a) En lo que respecta a las zonas no afectadas aún
por la desertificación, o afectadas sólo
ligeramente, ordenar adecuadamente las formaciones
naturales existentes (incluidos los bosques) para
la conservación de la diversidad biológica,
la protección de las cuencas, la sostenibilidad
de su producción y su desarrollo agrícola
y otros fines, con la plena participación de
las poblaciones indígenas;
b) Rehabilitar las tierras secas moderada o gravemente
desertificadas para su utilización con fines
agrícolas y mantener su productividad para
el desarrollo agropecuario y agroforestal mediante,
entre otras cosas, la conservación de los suelos
y del agua;
c) Aumentar la cubierta vegetal y realizar actividades
de ordenación en apoyo de los recursos bióticos
de las regiones afectadas por la desertificación
y la sequía o propensas a la desertificación
y la sequía, particularmente mediante actividades
tales como planes de forestación y reforestación,
agrosilvicultura y silvicultura de la comunidad y
planes de mantenimiento de la vegetación;
d) Mejorar la ordenación de los recursos forestales,
entre ellos los de leña. Reducir el consumo
de leña mediante una utilización y una
conservación más eficientes y fomentar
el aprovechamiento y la utilización de otras
fuentes de energía, entre ellas las fuentes
de energía sustitutivas.
Actividades
(a) Actividades de gestión
12.18. Los gobiernos,
al nivel que corresponda y con el apoyo de las organizaciones
internacionales y regionales competentes, deberían:
a) Aplicar urgentemente medidas preventivas directas
en las tierras secas vulnerables que hasta ahora no
han resultado afectadas o sólo han sido ligeramente
afectadas, mediante la introducción de i) mejores
políticas y prácticas de uso de la tierra
para aumentar la productividad sostenible; ii) tecnologías
agrícolas y ganaderas apropiadas, ecológicamente
racionales y económicamente viables; y iii)
mejores técnicas de ordenación de los
recursos de suelos y aguas;
b) Realizar programas acelerados de forestación
y reforestación, utilizando especies resistentes
a la sequía y de rápido crecimiento,
en particular especies autóctonas, incluidas
leguminosas y otras, en combinación con planes
de agrosilvicultura basados en la comunidad. A este
respecto, debería considerarse la ejecución
de planes en gran escala de forestación y reforestación,
particularmente mediante el establecimiento de cinturones
verdes, habida cuenta de los múltiples beneficios
de esas medidas;
c) Aplicar urgentemente medidas correctivas directas
en las zonas secas moderada a gravemente desertificadas,
además de las medidas indicadas en el inciso
a) del párrafo 19 supra, a fin de restablecer
y mantener su productividad;
d) Promover sistemas mejorados de ordenación
de tierras, aguas y cultivos para que se pueda luchar
contra la salinización de las tierras de cultivo
de riego; estabilizar las tierras de cultivo de secano
e introducir en las modalidades de uso de la tierra
sistemas mejorados de ordenación de suelos
y cultivos;
e) Promover la ordenación de los recursos
naturales, entre ellos los de pastizales, con participación
de la comunidad, a fin de satisfacer las necesidades
de las poblaciones rurales y atender a los objetivos
de la conservación, sobre la base de tecnologías
innovadoras o tecnologías autóctonas
adaptadas;
f) Promover la protección y conservación
in situ de zonas ecológicas especiales mediante
legislación y otros medios a fin de luchar
contra la desertificación y, al mismo tiempo,
velar por la protección de la diversidad biológica;
g) Promover y fomentar la inversión en el
desarrollo forestal de las tierras secas mediante
diversos incentivos, incluidas medidas legislativas;
h) Promover el aprovechamiento y la utilización
de fuentes de energía que disminuyan las presiones
sobre los recursos leñosos, entre ellas las
fuentes de energía sustitutivas y las cocinas
mejoradas.
(b) Datos e información
12.19. Los gobiernos,
al nivel que corresponda y con el apoyo de las organizaciones
internacionales y regionales competentes, deberían:
a) Elaborar modelos de uso de la tierra basados en
las prácticas locales para el mejoramiento
de dichas prácticas, con el fin particular
de evitar la degradación de las tierras. Los
modelos deberían proporcionar una mejor comprensión
de la variedad de factores naturales y factores derivados
de las actividades humanas que pueden contribuir a
la desertificación. Los modelos deberían
indicar la interacción de las prácticas
nuevas y las prácticas tradicionales para evitar
la degradación de las tierras y reflejar la
capacidad de recuperación de la totalidad del
sistema ecológico y social;
b) Elaborar, ensayar e introducir, teniendo debidamente
en cuenta las consideraciones relativas a la seguridad
del medio ambiente, especies vegetales resistentes
a la sequía, de rápido crecimiento,
productivas y apropiadas al medio de las regiones
respectivas.
(c) Cooperación
y coordinación en los planos internacional
y regional
12.20. Los organismos
de las Naciones Unidas, las organizaciones internacionales
y regionales, las organizaciones no gubernamentales
y los organismos bilaterales competentes deberían:
a) Coordinar sus funciones en la lucha contra la
degradación de las tierras y la promoción
de sistemas de reforestación, agrosilvicultura
y ordenación de las tierras en los países
afectados;
b) Apoyar las actividades regionales y subregionales
para el desarrollo y la difusión de tecnología,
la capacitación y la ejecución de programas
a fin de detener la degradación de las tierras
secas.
12.21. Los gobiernos
interesados, los organismos competentes de las Naciones
Unidas y los organismos bilaterales deberían
fortalecer la función de coordinación
de las actividades de lucha contra la degradación
de las tierras secas que corresponde a las organizaciones
intergubernamentales o regionales establecidas para
ocuparse de esas actividades, a saber, el CILSS, la
AISD, la CCDAM y la Unión del Magreb Arabe.
Medios de ejecución
(a) Financiación
y evaluación de los costos
12.22. La secretaría
de la Conferencia ha estimado que el costo total medio
por año (1993-2000) de ejecución de
las actividades de este programa ascenderá
a unos 6.000 millones de dólares, incluidos
alrededor de 3.000 millones de dólares que
la comunidad internacional suministrará a título
de donación o en condiciones de favor. Estas
estimaciones son indicativas y aproximadas únicamente
y no han sido objeto de examen por los gobiernos.
Los costos reales y las condiciones financieras, incluidas
las no concesionarias, dependerán, entre otras
cosas, de las estrategias y los programas específicos
que los gobiernos decidan ejecutar.
(b) Medios científicos
y tecnológicos
12.23. Los gobiernos
al nivel que corresponda y las comunidades locales,
con el apoyo de las organizaciones internacionales
y regionales competentes, deberían:
a) Incorporar los conocimientos autóctonos
relativos a los bosques, las tierras forestales, los
pastizales y la vegetación natural a las investigaciones
sobre la desertificación y la sequía;
b) Promover programas integrados de investigación
sobre protección, recuperación y conservación
de los recursos de aguas y tierras y gestión
del uso de la tierra centrados en los métodos
tradicionales, donde sea posible.
(c) Desarrollo de los recursos
humanos
12.24. Los gobiernos
al nivel que corresponda y las comunidades locales,
con el apoyo de las organizaciones internacionales
y regionales competentes, deberían:
a) Establecer mecanismos que dispongan que los usuarios
de tierras, especialmente las mujeres, sean los agentes
principales de la aplicación de mejores sistemas
de uso de la tierra, comprendidos los de agrosilvicultura,
para combatir la degradación de las tierras;
b) Promover servicios de extensión eficientes
en las zonas propensas a la desertificación
y la sequía, sobre todo con el objeto de capacitar
a agricultores y ganaderos para una mejor ordenación
de los recursos de tierras y aguas en las zonas áridas.
(d) Aumento de la capacidad
12.25. Los gobiernos
al nivel que corresponda y las comunidades locales,
con el apoyo de las organizaciones internacionales
y regionales competentes, deberían:
a) Elaborar y adoptar, mediante la legislación
nacional apropiada, e institucionalizar nuevas políticas
de uso de la tierra ecológicamente racionales
y orientadas hacia el desarrollo;
b) Prestar apoyo a las organizaciones populares basadas
en la comunidad, especialmente las de agricultores
y ganaderos.
(C.) Elaboración
y fortalecimiento de programas integrados para la
erradicación de la pobreza y la promoción
de sistemas de subsistencia distintos en las zonas
propensas a la desertificación (inicio)
Bases para la acción
12.26. En las zonas
propensas a la desertificación y la sequía,
los actuales sistemas de subsistencia y de aprovechamiento
de los recursos no permiten mantener condiciones de
vida apropiadas. En la mayoría de las zonas
áridas y semiáridas, los sistemas tradicionales
de subsistencia basados en la agricultura y el pastoreo
son frecuentemente insuficientes e insostenibles,
habida cuenta particularmente de los efectos de la
sequía y del aumento de la presión demográfica.
La pobreza es un factor importante en la aceleración
de las tasas de degradación y desertificación.
En consecuencia, hay que tomar medidas para rehabilitar
y mejorar los sistemas basados en la agricultura y
la ganadería a fin de lograr la ordenación
sostenible de las tierras de pastizales, juntamente
con sistemas alternativos de subsistencia.
Objetivos
12.27. Los objetivos
de esta área de programas son:
a) Crear entre las comunidades rurales y los grupos
de pastores la capacidad de hacerse cargo de su propio
desarrollo y de la ordenación de sus recursos
de tierras sobre una base socialmente equitativa y
ecológicamente racional;
b) Mejorar los sistemas de producción con
el fin de lograr una mayor productividad dentro de
un plan aprobado de conservación de los recursos
naturales en el marco de un enfoque integral del desarrollo
rural;
c) Ofrecer sistemas de subsistencia distintos como
base para reducir la presión sobre los recursos
de tierras y al mismo tiempo suministrar fuentes de
ingresos adicionales, particularmente para la población
rural y, en consecuencia, mejorar su nivel de vida.
Actividades
(a) Actividades de gestión
12.28. Los gobiernos,
al nivel que corresponda y con el apoyo de las organizaciones
internacionales y regionales competentes, deberían:
a) Adoptar políticas a nivel nacional en relación
con un enfoque descentralizado de la ordenación
de los recursos de tierras, mediante el cual se delegue
responsabilidad en las organizaciones rurales;
b) Crear o fortalecer organizaciones rurales encargadas
de la ordenación de las tierras de las aldeas
y de las tierras de pastoreo;
c) Establecer y desarrollar mecanismos intersectoriales
en los planos local y nacional que se ocupen de las
consecuencias para el medio ambiente y el desarrollo
del régimen de tenencia de la tierra en lo
que respecta al uso y la propiedad de la tierra. Debería
prestarse atención especial a la protección
de los derechos de propiedad de las mujeres y los
grupos de pastores y nómadas que viven en las
zonas rurales;
d) Crear o fortalecer asociaciones a nivel de aldea
que se ocupen primordialmente de actividades económicas
de interés común para los pastores (horticultura
con fines comerciales, transformación de productos
agrícolas, producción pecuaria, pastoreo,
etc.);
e) Fomentar el crédito y la movilización
del ahorro en las zonas rurales mediante el establecimiento
de sistemas bancarios en dichas zonas;
f) Desarrollar la infraestructura y la capacidad
de producción y comercialización en
el plano local mediante la incorporación de
los habitantes locales en las actividades de promoción
de sistemas de subsistencia distintos y en las actividades
destinadas a mitigar la pobreza;
g) Establecer un fondo rotatorio de crédito
para los empresarios rurales y los grupos locales
con el fin de facilitar el establecimiento de industrias
y empresas comerciales familiares y la concesión
de créditos para actividades agropecuarias.
(b) Datos e información
12.29. Los gobiernos,
al nivel que corresponda y con el apoyo de las organizaciones
internacionales y regionales competentes, deberían:
a) Realizar estudios socioeconómicos de referencia
con el fin de obtener una comprensión adecuada
de la situación en esta área de programas,
especialmente en relación con las cuestiones
de los recursos y la tenencia de la tierra, las formas
tradicionales de ordenación de la tierra y
las características de los sistemas de producción;
b) Preparar un inventario de los recursos naturales
(suelos, agua y vegetación) y su estado de
degradación, principalmente sobre la base de
los conocimientos de la población local (por
ejemplo, una rápida evaluación de las
zonas rurales);
c) Difundir información sobre sistemas de
tecnología adaptados a las condiciones sociales,
económicas y ecológicas del país;
d) Promover el intercambio y la comunicación
de información relativa al desarrollo de sistemas
de subsistencia distintos entre diversas regiones
agroecológicas.
(c) Cooperación
y coordinación en los planos internacional
y regional
12.30. Los gobiernos,
al nivel que corresponda y con el apoyo de las organizaciones
internacionales y regionales competentes, deberían:
a) Promover la cooperación y el intercambio
de información entre las instituciones dedicadas
a la investigación de las tierras áridas
y semiáridas respecto de técnicas y
métodos para mejorar la productividad de la
tierra y del trabajo y de sistemas de producción
viables;
b) Coordinar y armonizar la ejecución de programas
y proyectos financiados por la comunidad de organizaciones
internacionales y las organizaciones no gubernamentales
y destinados a mitigar la pobreza y a promover sistemas
de subsistencia distintos.
Medios de ejecución
(a) Financiación
y evaluación de los costos
12.31. La secretaría
de la Conferencia ha estimado los costos de esta área
de programas en el capítulo 3 (Lucha contra
la pobreza), y en el capítulo 14 (Fomento de
la agricultura y del desarrollo rural sostenibles).
(b) Medios científicos
y tecnológicos
12.32. Los gobiernos,
al nivel que corresponda y con el apoyo de las organizaciones
internacionales y regionales competentes, deberían:
a) Llevar a cabo investigaciones aplicadas sobre
el uso de la tierra con el apoyo de instituciones
de investigación locales;
b) Facilitar la comunicación y el intercambio
periódico de información y experiencias,
en los planos nacional, regional e interregional,
entre los funcionarios de divulgación y los
investigadores;
c) Apoyar y fomentar la introducción y la
utilización de tecnologías para la generación
de fuentes sustitutivas de ingresos.
(c) Desarrollo de los recursos
humanos
12.33. Los gobiernos,
al nivel que corresponda y con el apoyo de las organizaciones
internacionales y regionales competentes, deberían:
a) Capacitar a los miembros de las organizaciones
rurales en técnicas de ordenación y
a los agricultores y pastores en técnicas especiales,
como las de conservación de los suelos y el
agua, la captación de agua, la agrosilvicultura
y el riego en pequeña escala;
b) Capacitar a los agentes y funcionarios de divulgación
en las técnicas de participación de
la comunidad en la ordenación integrada de
las tierras.
(d) Aumento de la capacidad
12.34. Los gobiernos,
al nivel que corresponda y con el apoyo de las organizaciones
internacionales y regionales competentes, deberían
crear y mantener mecanismos que velaran por la integración
en los planes y programas sectoriales y nacionales
de desarrollo de estrategias destinadas a mitigar
la pobreza de los habitantes de las tierras propensas
a la desertificación.
(D.) Fomento
de programas amplios de lucha contra la desertificación
e integración de esos programas en los planes
nacionales de desarrollo y en la planificación
ecológica nacional (inicio)
Bases para la acción
12.35. En algunos
países en desarrollo afectados por la desertificación,
el proceso de desarrollo depende principalmente de
la base de recursos naturales. La interacción
entre los sistemas sociales y los recursos de tierras
hace mucho más complejo el problema, y por
ello es preciso adoptar un enfoque integrado de la
planificación y la ordenación de los
recursos de tierras. Los planes de lucha contra la
desertificación y la sequía deberían
abarcar los aspectos de ordenación del medio
ambiente y gestión del desarrollo, en conformidad
con el criterio de integración de los planes
nacionales de desarrollo con los planes nacionales
de acción ecológica.
Objetivos
12.36. Los objetivos
de esta área de programas son:
a) Fortalecer la capacidad de las instituciones nacionales
para formular programas apropiados de lucha contra
la desertificación e integrarlos a la planificación
nacional del desarrollo;
b) Crear sistemas de planificación estratégica
para el aprovechamiento, la protección y la
ordenación de los recursos naturales de las
tierras secas e integrarlos en los planes nacionales
de desarrollo, así como en los planes nacionales
de lucha contra la desertificación y los planes
de acción ecológica en países
propensos a la desertificación;
c) Iniciar un proceso a largo plazo de aplicación
y vigilancia de estrategias relacionadas con la ordenación
de los recursos naturales;
d) Intensificar la cooperación regional e
internacional en la lucha contra la desertificación
mediante, entre otras cosas, la adopción de
instrumentos jurídicos y de otra índole.
Actividades
(a) Actividades de gestión
12.37. Los gobiernos,
al nivel que corresponda y con el apoyo de las organizaciones
internacionales y regionales competentes, deberían:
a) Establecer o reforzar las direcciones nacionales
y locales encargadas de la lucha contra la desertificación
en los organismos de ejecución centrales y
locales, así como comités o asociaciones
locales de usuarios de tierras en todas las comunidades
rurales afectadas, con miras a organizar una cooperación
activa entre todas las partes interesadas, desde las
bases mismas (agricultores y pastores) hasta los más
altos niveles de gobierno;
b) Formular planes nacionales de acción para
combatir la desertificación y, según
proceda, convertirlos en parte integrante de los planes
nacionales de desarrollo y de los planes nacionales
de acción ecológica;
c) Aplicar políticas encaminadas a mejorar
el uso de la tierra, ordenar de manera apropiada las
tierras comunes, proporcionar incentivos a los pequeños
agricultores y pastores, hacer participar a la mujer
y fomentar las inversiones privadas en el aprovechamiento
de las tierras secas;
d) Asegurar la coordinación entre los ministerios
y las instituciones que se ocupan de los programas
de lucha contra la desertificación en los planos
nacional y local.
(b) Datos e información
12.38. Los gobiernos,
al nivel que corresponda y con el apoyo de las organizaciones
internacionales y regionales competentes, deberían
promover entre los países afectados el intercambio
de información y la cooperación en materia
de planificación y programación nacionales,
entre otras cosas mediante el establecimiento de redes
de información.
(c) Cooperación
y coordinación en los planos internacional
y regional
12.39. Las organizaciones
internacionales, las instituciones financieras multilaterales,
las organizaciones no gubernamentales y los organismos
bilaterales pertinentes deberían fortalecer
su cooperación en materia de asistencia para
la preparación de los programas de lucha contra
la desertificación y su integración
en las estrategias nacionales de planificación,
el establecimiento de un mecanismo nacional de coordinación
y observación sistemática y el establecimiento
de redes regionales y mundiales de estos planes y
mecanismos.
12.40. Se debería
pedir a la Asamblea General de las Naciones Unidas,
en su cuadragésimo séptimo período
de sesiones, que establezca, bajo la égida
de la Asamblea, un comité intergubernamental
de negociación encargado de elaborar una convención
internacional para combatir la desertificación,
en los países que estén afectados por
sequía grave o desertificación, particularmente
en Africa, con miras a finalizar tal convención
para junio de 1994.
Medios de ejecución
(a) Financiación
y evaluación de los costos
12.41. La secretaría
de la Conferencia ha estimado que el costo total medio
por año (1993-2000) de ejecución de
las actividades de este programa ascenderá
a unos 180 millones de dólares, incluidos alrededor
de 90 millones de dólares que la comunidad
internacional suministrará a título
de donación o en condiciones de favor. Estas
estimaciones son indicativas y aproximadas únicamente
y no han sido objeto de examen por los gobiernos.
Los costos reales y las condiciones financieras, incluidas
las no concesionarias, dependerán, entre otras
cosas, de las estrategias y los programas específicos
que los gobiernos decidan ejecutar.
(b) Medios científicos
y tecnológicos
12.42. Los gobiernos,
al nivel que corresponda y con el apoyo de las organizaciones
internacionales y regionales competentes, deberían:
a) Desarrollar e introducir tecnologías agrícolas
y de pastoreo apropiadas perfeccionadas y sostenibles
que sean social y ecológicamente aceptables
y económicamente viables;
b) Emprender el estudio aplicado de la integración
de las actividades relativas al medio ambiente y al
desarrollo en los planes nacionales de desarrollo.
(c) Desarrollo de los recursos
humanos
12.43. Los gobiernos,
al nivel que corresponda y con el apoyo de las organizaciones
internacionales y regionales competentes, deberían
organizar grandes campañas nacionales de sensibilización
y capacitación acerca de la lucha contra la
desertificación en los países afectados
utilizando los medios nacionales de información
existentes, las estructuras educacionales y los servicios
de extensión nuevos o reforzados. Podría
asegurarse así el acceso de los habitantes
a los conocimientos relativos a la desertificación
y la sequía y a los planes nacionales de acción
para combatir la desertificación.
(d) Aumento de la capacidad
12.44. Los gobiernos,
al nivel que corresponda y con el apoyo de las organizaciones
internacionales y regionales competentes, deberían
establecer y mantener mecanismos que dispusieran la
coordinación entre los ministerios e instituciones
sectoriales, entre ellas las instituciones locales
y las organizaciones no gubernamentales correspondientes,
en la labor de integrar los programas de lucha contra
la desertificación en los planes nacionales
de desarrollo y en los planes nacionales de acción
ecológica.
(E.) Elaboración
de planes amplios de preparación para la sequía
y de socorro en casos de sequía, así
como de mecanismos de autoayuda, para las zonas propensas
a la sequía, y formulación de programas
para hacer frente al problema de los refugiados ecológicos
(inicio)
Bases para la acción
12.45. La sequía,
con distintos grados de frecuencia e intensidad, es
un fenómeno recurrente en gran parte del mundo
en desarrollo, sobre todo en Africa. Aparte de las
pérdidas humanas - se calcula que a mediados
del decenio de 1980 unos 3 millones de personas perecieron
a causa de la sequía en el Africa al sur del
Sáhara - el costo económico de los desastres
relacionados con la sequía es también
alto en términos de pérdidas de producción,
desaprovechamiento de insumos y desvío de los
recursos destinados al desarrollo.
12.46. El funcionamiento
de sistemas de alerta temprana para pronosticar la
sequía permitirá que se apliquen planes
de preparación para la sequía. Con planes
integrados a nivel de explotación agrícola
o de cuenca hidrográfica que prevean, por ejemplo,
estrategias sustitutivas de cultivo, la conservación
del suelo y del agua y la promoción de técnicas
de captación de agua, se podría realzar
la capacidad de resistencia de la tierra a la sequía
y se podrían atender las necesidades básicas,
lo que reduciría al mínimo el número
de refugiados ecológicos y la necesidad de
un socorro de emergencia durante la sequía.
Al mismo tiempo, se deberían prever arreglos
de emergencia para suministrar socorro durante períodos
de extrema escasez.
Objetivos
12.47. Los objetivos
de esta área de programas son los siguientes:
a) Formular estrategias nacionales sobre planes a
corto y largo plazo, de preparación para las
épocas de sequía, con miras a reducir
la vulnerabilidad de los sistemas de producción
a la sequía;
b) Intensificar la corriente de información
de alerta temprana que reciben las autoridades y los
usuarios de tierras, para que los países puedan
aplicar estrategias de intervención en casos
de sequía;
c) Establecer planes de socorro para épocas
de sequía y medios para hacer frente al problema
de los refugiados por causas ecológicas e integrarlos
en la planificación del desarrollo a nivel
nacional y regional.
Actividades
(a) Actividades de gestión
12.48. En las zonas
propensas a la sequía, los gobiernos al nivel
que corresponda y con el apoyo de las organizaciones
regionales e internacionales competentes, deberían:
a) Elaborar estrategias para hacer frente a la escasez
nacional de alimentos en los períodos de producción
deficitaria. Esas estrategias tendrían por
objeto resolver las cuestiones del almacenamiento
y las reservas, las importaciones, las instalaciones
portuarias y el almacenamiento, el transporte y la
distribución de alimentos;
b) Aumentar la capacidad nacional y regional en materia
de agrometeorología y de planificación
de cultivos para casos de emergencia. La agrometeorología
vincula la frecuencia, el contenido y el alcance regional
de los pronósticos meteorológicos con
las necesidades de planificación de cultivos
y extensión agrícola;
c) Preparar proyectos rurales para proporcionar empleos
de corto plazo en las zonas rurales a los hogares
afectados por la sequía. La pérdida
de ingresos y del acceso a alimentos es una causa
común de aflicción en las épocas
de sequía. Las obras rurales ayudan a los hogares
pobres a generar los ingresos que necesitan para comprar
alimentos;
d) Establecer mecanismos de emergencia, cuando sea
menester, para la distribución de alimentos
y piensos y el abastecimiento de agua;
e) Establecer mecanismos presupuestarios para el
suministro inmediato de recursos para el socorro en
casos de sequía;
f) Establecer redes de seguridad en beneficio de
los hogares más vulnerables.
(b) Datos e información
12.49. Los gobiernos
de los países afectados, al nivel que corresponda
y con el apoyo de las organizaciones internacionales
y regionales competentes, deberían:
a) Realizar investigaciones sobre pronósticos
estacionales a fin de mejorar la planificación
para casos de emergencia y las operaciones de socorro
y facilitar la adopción de medidas preventivas
a nivel de explotación agrícola como,
por ejemplo, la selección de variedades y prácticas
agrícolas apropiadas, en épocas de sequía;
b) Apoyar la investigación aplicada sobre
las formas de reducir la pérdida de agua de
los suelos y de aumentar la capacidad de absorción
de agua de los suelos y sobre las técnicas
de captación de agua en las zonas propensas
a la sequía;
c) Reforzar los sistemas nacionales de alerta temprana
haciendo hincapié en las esferas de la representación
cartográfica de los riesgos, la teleobservación,
la construcción de modelos agrometeorológicos,
las técnicas integradas y multidisciplinarias
de pronóstico de los cultivos y el análisis
computadorizado de la oferta y demanda de alimentos.
(c) Cooperación
y coordinación en los planos internacional
y regional
12.50. Los gobiernos,
al nivel que corresponda y con el apoyo de las organizaciones
internacionales y regionales competentes, deberían:
a) Establecer una reserva de contingencia consistente
en alimentos, apoyo logístico, personal y recursos
financieros que permita una pronta reacción
internacional ante las situaciones de emergencia relacionadas
con la sequía;
b) Prestar apoyo a los programas de la Organización
Meteorológica Mundial (OMM) en materia de agrohidrología
y meteorología del Programa del Centro Regional
de Formación y aplicación en Agrometeorología
e Hidrología Operacional (AGRHYMET), los centros
de vigilancia de la sequía y el Centro Africano
de Aplicaciones Meteorológicas para el Desarrollo
(ACMAD), así como los esfuerzos del Comité
Interestatal Permanente de Lucha contra la Sequía
en el Sahel (CILSS) y la Autoridad Intergubernamental
de asuntos relacionados con la sequía y el
desarrollo;
c) Apoyar los programas de desarrollo de sistemas
nacionales de alerta temprana y los planes de asistencia
para la seguridad alimentaria de la FAO y de otras
organizaciones;
d) Reforzar y ampliar el alcance de los programas
regionales y las actividades de los órganos
y organismos pertinentes de las Naciones Unidas, como
el Programa Mundial de Alimentos (PMA), la Oficina
del Coordinador de las Naciones Unidas para el Socorro
en Casos de Desastre (UNDRO) y la Oficina de las Naciones
Unidas para la Región Sudanosaheliana (ONURS),
así como de las organizaciones no gubernamentales,
destinadas a mitigar los efectos de la sequía
y las situaciones de emergencia.
Medios de ejecución
(a) Financiación
y evaluación de los costos
12.51. La secretaría
de la Conferencia ha estimado que el costo total medio
por año (1993-2000) de ejecución de
las actividades de este programa ascenderá
a unos 1.200 millones de dólares, incluidos
alrededor de 1.100 millones de dólares que
la comunidad internacional suministrará a título
de donación o en condiciones de favor. Estas
estimaciones son indicativas y aproximadas únicamente
y no han sido objeto de examen por los gobiernos.
Los costos reales y las condiciones financieras, incluidas
las no concesionarias, dependerán entre otras
cosas, de las estrategias y los programas específicos
que los gobiernos decidan ejecutar.
(b) Medios científicos
y tecnológicos
12.52. Los gobiernos
al nivel que corresponda y las comunidades propensas
a la sequía, con el apoyo de las organizaciones
regionales e internacionales competentes, deberían:
a) Utilizar los mecanismos tradicionales de lucha
contra el hambre como medio de encauzar la asistencia
destinada al socorro y el desarrollo;
b) Fomentar y desarrollar la investigación
interdisciplinaria en los planos nacional, regional
y local y los medios de capacitación para la
aplicación de estrategias de prevención
de la sequía.
(c) Desarrollo de los recursos
humanos
12.53. Los gobiernos,
al nivel que corresponda y con el apoyo de las organizaciones
internacionales y regionales competentes, deberían:
a) Promover la capacitación de los encargados
de adoptar decisiones y los usuarios de tierras en
la utilización efectiva de la información
procedente de los sistemas de alerta temprana;
b) Fomentar los medios de investigación y
de capacitación en el plano nacional para determinar
los efectos de la sequía y elaborar metodologías
para pronosticar el fenómeno.
(d) Aumento de la capacidad
12.54. Los gobiernos,
al nivel que corresponda y con el apoyo de las organizaciones
internacionales y regionales competentes, deberían:
a) Mejorar y mantener mecanismos dotados de personal,
equipo y recursos financieros suficientes para vigilar
los parámetros de la sequía con el fin
de tomar medidas preventivas en los planos regional,
nacional y local;
b) Establecer vínculos interministeriales
y dependencias de coordinación para la vigilancia
de la sequía, la evaluación de sus repercusiones
y la administración de los planes de socorro
para casos de sequía.
(F.) Fomento
y promoción de la participación popular
y la educación sobre el medio ambiente, con
especial hincapié en las medidas contra la
desertificación y las actividades para hacer
frente a los efectos de la sequía
(inicio)
Bases para la acción
12.55. La experiencia
adquirida hasta la fecha con los aciertos y fracasos
de los programas y proyectos señala la necesidad
de que la población apoye el mantenimiento
de las actividades relacionadas con la lucha contra
la desertificación y la sequía. Ahora
bien, es menester no limitarse al ideal teórico
de la participación popular y poner empeño
en lograr una participación real y activa de
la población basada en el concepto de asociación,
que entraña la responsabilidad compartida y
el mutuo interés de todas las partes. En ese
contexto, esta área de programas debería
considerarse como un componente esencial de apoyo
de todas las actividades de lucha contra la desertificación
o relacionadas con la sequía.
Objetivos
12.56. Los objetivos
de esta área de programas son los siguientes:
a) Aumentar la conciencia pública sobre las
cuestiones de desertificación y sequía,
y los conocimientos respectivos, entre otras cosas
integrando la educación sobre el medio ambiente
en los programas de enseñanza de las escuelas
primarias y secundarias;
b) Establecer y fomentar el establecimiento de verdaderas
asociaciones entre las autoridades de gobierno, en
los planos tanto nacional como local, otros organismos
de ejecución, las organizaciones no gubernamentales
y los usuarios de tierras asoladas por la sequía
y la desertificación, asignando a los usuarios
de tierras una función de responsabilidad en
los procesos de planificación y ejecución,
a fin de que deriven plenos beneficios de los proyectos
de desarrollo;
c) Velar por que los participantes en esa asociación
comprendan las necesidades, los objetivos y los puntos
de vista de cada cual utilizando medios diversos,
como la capacitación, la sensibilización
de la opinión pública y el diálogo
franco;
d) Prestar asistencia a las comunidades locales en
sus esfuerzos de lucha contra la desertificación
y valerse de los conocimientos y la experiencia de
las poblaciones afectadas asegurando la plena participación
de la mujer y de las poblaciones indígenas.
Actividades
(a) Actividades de gestión
12.57. Los gobiernos,
al nivel que corresponda y con el apoyo de las organizaciones
internacionales y regionales competentes, deberían:
a) Adoptar políticas y establecer estructuras
administrativas para una mayor descentralización
del proceso de adopción de decisiones y ejecución;
b) Establecer y utilizar mecanismos para la consulta
y la participación de los usuarios de tierras
y para aumentar la capacidad de determinar las medidas
que se deben tomar o de contribuir a la determinación
y planificación de esas medidas a nivel popular;
c) Definir los objetivos concretos de los programas
o proyectos en cooperación con las comunidades
locales; elaborar planes de gestión en el plano
local con los que se puedan medir los progresos alcanzados,
lo que permitiría contar con un medio para
modificar el concepto general del proyecto o cambiar
las prácticas de gestión, según
proceda;
d) Introducir medidas legislativas, institucionales
o de organización y financieras para asegurar
la participación de los usuarios y su acceso
a los recursos de tierras;
e) Establecer o ampliar las condiciones que propicien
la prestación de servicios, como sistemas de
crédito y centros de comercialización
para las poblaciones rurales;
f) Elaborar programas de capacitación para
aumentar el nivel de instrucción y participación
de la población, sobre todo de las mujeres
y de los grupos indígenas, mediante, entre
otras cosas, la alfabetización y el desarrollo
de especialidades técnicas;
g) Crear sistemas bancarios en las zonas rurales
para facilitar el acceso al crédito por parte
de la población rural, sobre todo de las mujeres
y de los grupos indígenas, y fomentar el ahorro
rural;
h) Adoptar políticas apropiadas para estimular
las inversiones privadas y públicas.
(b) Datos e información
12.58. Los gobiernos,
al nivel que corresponda y con el apoyo de las organizaciones
internacionales y regionales competentes, deberían:
a) Examinar, generar y difundir información
con desglose por sexo y conocimientos prácticos
y técnicos en todos los niveles acerca de la
manera de organizar y fomentar la participación
popular;
b) Acelerar el perfeccionamiento de los conocimientos
tecnológicos especializados, haciendo hincapié
en la tecnología apropiada e intermedia;
c) Difundir los conocimientos acerca de los resultados
de la investigación aplicada a cuestiones relacionadas
con los suelos y los recursos hídricos, las
variedades apropiadas, las técnicas agrícolas
y los conocimientos tecnológicos.
(c) Cooperación
y coordinación en los planos internacional
y regional
12.59. Los gobiernos,
al nivel que corresponda y con el apoyo de las organizaciones
internacionales y regionales competentes, deberían:
a) Elaborar programas de apoyo a las organizaciones
regionales, como el CILSS, la Autoridad Intergubernamental
de asuntos relacionados con la sequía y el
desarrollo, la Conferencia de Coordinación
del Desarrollo del Africa Meridional (SADCC), la Unión
del Magreb Arabe y otras organizaciones intergubernamentales
de Africa y otras partes del mundo para consolidar
los programas de divulgación y lograr que aumente
la participación de las organizaciones no gubernamentales
conjuntamente con las poblaciones rurales;
b) Crear mecanismos que faciliten la cooperación
en materia de tecnología y promover esa cooperación
como elemento de toda la asistencia externa y de las
actividades relacionadas con proyectos de asistencia
técnica en los sectores público y privado;
c) Fomentar la colaboración entre diferentes
participantes en los programas sobre el medio ambiente
y el desarrollo;
d) Estimular la creación de estructuras de
organización representativas para promover
y mantener la cooperación entre organizaciones.
Medios de ejecución
(a) Financiación
y evaluación de los costos
12.60. La secretaría
de la Conferencia ha estimado que el costo total medio
por año (1993-2000) de ejecución de
las actividades de este programa ascenderá
a unos 1.000 millones de dólares, incluidos
alrededor de 500 millones de dólares que la
comunidad internacional suministrará a título
de donación o en condiciones de favor. Estas
estimaciones son indicativas y aproximadas únicamente
y no han sido objeto de examen por los gobiernos.
Los costos reales y las condiciones financieras, incluidas
las no concesionarias, dependerán, entre otras
cosas, de las estrategias y los programas específicos
que los gobiernos decidan ejecutar.
(b) Medios científicos
y tecnológicos
12.61. Los gobiernos,
al nivel que corresponda y con el apoyo de las organizaciones
internacionales y regionales competentes, deberían
promover el desarrollo de los conocimientos técnicos
nacionales y la transferencia de tecnología.
(c) Desarrollo de los recursos
humanos
12.62. Los gobiernos,
al nivel que corresponda y con el apoyo de las organizaciones
internacionales y regionales competentes, deberían:
a) Apoyar o fortalecer las instituciones encargadas
de la instrucción pública, incluidos
los medios de información locales, las escuelas
y los grupos comunitarios;
b) Aumentar el nivel de instrucción pública.
(d) Aumento de la capacidad
12.63. Los gobiernos,
al nivel que corresponda y con el apoyo de las organizaciones
internacionales y regionales competentes, deberían
alentar a los miembros de las organizaciones rurales
locales, así como formar y nombrar a un mayor
número de funcionarios de extensión
que trabajen en el plano local.
|