Secretariat of the United Nations Convention to Combat Desertification United Nations UNCCD
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7. EL PAPEL DE LA CIENCIA Y DE LA TECNOLOGÍA

La Convención de Lucha contra la Desertificación ha creado un Comité de Ciencia y Tecnología (CCT). Dicho Comité, integrado por representantes gubernamentales, asesora a la Conferencia de las Partes (CP) sobre aspectos científicos y tecnológicos de la lucha contra la desertificación y de la mitigación de los efectos de la sequía. Se reúne conjuntamente con los períodos ordinarios de sesiones de la CP, y su Mesa se responsabiliza de las actividades continuatorias entre dichos períodos de sesiones. En consonancia con las disposiciones de la Convención, particularmente los artículos 16, 18 y 24, las funciones del CCT son las siguientes. Proporciona asesoramiento a la CP sobre asuntos tecnológicos y científicos, y reúne, analiza y examina datos de interés. Además, promueve la cooperación en materia de lucha contra la desertificación y para la mitigación de los efectos de las sequías mediante unas instituciones subregionales, regionales y nacionales apropiadas, y en particular mediante sus actividades de investigación y desarrollo, que contribuyen a conocer mejor los procesos causantes de la desertificación y la sequía, así como sus repercusiones. Contribuye asimismo a distinguir los factores causales, tanto naturales como humanos, con miras a luchar contra la desertificación y a conseguir una mayor productividad y un uso y gestión sostenibles de los recursos.

La Convención fomenta la cooperación internacional en materia de investigación y observación científicas. El CCT actúa de enlace entre la CP y la comunidad científica, tratando de obtener la cooperación y utilizando los servicios e información proporcionados por los órganos y organismos competentes de ámbito nacional, internacional y no gubernamental. El CCT se mantiene al tanto de las actividades de los órganos consultivos científicos de la Convención y coordina las actividades de la CP con objeto de evitar la duplicación de tareas y de optimizar la eficiencia.

Las nuevas tecnologías y conocimientos especializados deberían ser desarrollados, transferidos a los países afectados, y adaptados a las circunstancias locales. Las comunicaciones modernas, las imágenes por satélite y la ingeniería genética son sólo algunos ejemplos de los instrumentos modernos que pueden contribuir a luchar contra la desertificación. El perfeccionamiento de las predicciones del tiempo y de las alertas meteorológicas puede ayudar a mantener o incrementar la productividad de la tierra, y a mejorar la seguridad de los alimentos y las condiciones de vida locales. Sería también beneficioso contar con nuevas variedades de plantas y animales que sean resistentes a plagas, enfermedades y otros efectos de desgaste de las tierras secas. Las células fotovoltaicas y la energía eólica pueden reducir el consumo de la escasa leña y, por consiguiente, limitar la deforestación. Por todas estas razones, la Convención encomienda a las Partes incentivar la cooperación tecnológica. Insta a promover y financiar la transferencia, adquisición, adaptación y desarrollo de tecnologías que ayuden a luchar contra la desertificación o a contrarrestar sus efectos. Esas tecnologías deben ser también ecológicamente racionales, económicamente viables, y socialmente aceptables.

Muchas organizaciones internacionales afines, además del CCT, han identificado los conocimientos teóricos y prácticos tradicionales como un medio importante para luchar contra la desertificación y mitigar los efectos de las sequías. Las poblaciones han hecho frente a la degradación de las tierras y de otros recursos naturales desde el advenimiento de la agricultura, hace miles de años. Numerosas poblaciones locales han desarrollado técnicas para gestionar el suelo y el agua, para domesticar plantas y animales e incluso para predecir el tiempo. Entre otros ejemplos, cabe citar el abancalamiento de laderas escarpadas en los Andes y en el Himalaya, y el empleo de sistemas de riego en todo el mundo desde tiempos prehistóricos. Muchas de estas tecnologías tradicionales aún se siguen utilizando, y han demostrado su eficacia durante siglos. Sin embargo, con demasiada frecuencia los cambios en las situaciones económicas, ecológicas o culturales han postergado técnicas que podrían ser aún valiosas en la actualidad. Por lo tanto, la Convención estipula que las tecnologías y conocimientos técnicos tradicionales y locales deben protegerse. Habría que establecer inventarios de esas tecnologías y difundir ampliamente información sobre las mismas. Las poblaciones locales deberían beneficiarse directamente de toda utilización comercial de sus técnicas.

La Conferencia de las Partes estructurará a los investigadores científicos y técnicos en una red mundial de apoyo a la Convención. Bajo el liderazgo de la CP, el Comité de Ciencia y Tecnología ha censado e identificado las redes, instituciones, organismos y otros órganos que trabajan en cuestiones relativas a la desertificación, y ha creado una base de datos a tenor de sus respuestas. Mediante un estudio piloto detallado, evaluará las principales unidades que sería posible establecer en ciertas regiones y subregiones para, seguidamente, replicarlas en otras regiones diferentes, con objeto de recomendar a la CP los medios que permitan a ésta facilitar y reforzar la interconexión de las unidades a nivel local, nacional y a otros niveles, a fin de promover la creación de una red mundial de investigación que se comprometa a apoyar la Convención. Se alentará a los científicos de todo el mundo a que contribuyan en este esfuerzo internacional, aportando sus conocimientos y los resultados de sus investigaciones.

La creación de capacidad, la educación y la formación son esenciales en los países en desarrollo para que los propios afectados por la desertificación luchen contra ella. Los países en desarrollo carecen a menudo de conocimientos prácticos, aptitudes, bibliotecas y centros de investigación, y muchos necesitan asimismo mejorar sus servicios hidrológicos y meteorológicos. La Convención alienta a los países desarrollados a apoyar los esfuerzos de capacitación, que permitirán a los países en desarrollo luchar más eficazmente contra la desertificación mediante la ciencia y la tecnología.

Secciones pertinentes de la Convención: Artículos 8, 16, 17, 24 y 25.

 
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