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6. DESARROLLO PARTICIPATIVO:
UN MÉTODO "DESDE ABAJO HACIA ARRIBA"
PARA LUCHAR CONTRA LA DESERTIFICACIÓN
¿Qué papel
han de desempeñar las comunidades locales en
el marco de la Convención de Lucha contra la
Desertificación? Tradicionalmente, la
planificación para el desarrollo se ha realizado
con demasiada frecuencia "de arriba a abajo":
los expertos externos, que comienzan el proceso definiendo
las metas, actividades y resultados previstos, visitan
algunas veces la zona para consultar a las autoridades
locales, informarles del plan e invitar a la comunidad
a colaborar en la ejecución de los proyectos.
La Convención aspira a cambiar radicalmente
este método de trabajo. El espíritu
y los términos de la Convención reflejan
la filosofía del desarrollo participativo.
Los programas de acción para luchar contra
la desertificación se originarán a nivel
local y se basarán en una participación
local genuina. La propiedad compartida de las iniciativas
planificadas es una condición clave para su
sostenibilidad.
¿Por qué
reviste tanta importancia la participación
local en la planificación de los proyectos?
No hay que olvidar que los proyectos deben proseguir
después de que se marchen los expertos extranjeros.
En los últimos 20 años, los programas
concebidos sin tener muy en cuenta las percepciones
y capacidades de las poblaciones locales con frecuencia
han fracasado. Las personas del exterior no siempre
son capaces de identificar las necesidades y prioridades
locales o de decidir la mejor forma de materializarlas.
Las comunidades locales poseen una valiosa experiencia
y un conocimiento especial de su propio entorno. Cuando
se les sustrae la responsabilidad de gestionar los
recursos naturales, su aprovechamiento de la tierra
y de esos recursos puede ser muy ineficiente, y ello
lleva a menudo a la degradación de tierras.
El desarrollo participativo reconoce los derechos
de las comunidades locales sobre sus recursos, pues
son los primeros interesados en aumentar la productividad
agrícola, velando por mantener el equilibrio
ecológico a largo plazo de sus frágiles
tierras. Además, la participación local
en la planificación y toma de decisiones es
un elemento esencial para consolidar las capacidades
locales.
¿Quién debe
participar? Deben ser participantes activos
quienes más directamente intervienen en la
gestión, utilización y aprovechamiento
de un recurso dado. En el caso de la desertificación,
los pequeños agricultores (tanto hombres como
mujeres), pastores, nómadas, y otros usuarios
locales de la tierra son claramente esenciales para
la buena marcha de este proceso, ya que están
en contacto más íntimo con la tierra.
Los líderes locales (por ejemplo, ancianos,
jefes tradicionales, y representantes de grupos comunitarios),
así como las autoridades locales (funcionarios
regionales, de distrito y municipales) son también
esenciales para dinamizar las actividades. A los expertos
técnicos, investigadores, organizaciones no
gubernamentales (ONG) y asociaciones de voluntarios
se les pide que aporten sus aptitudes y conocimientos
prácticos en respuesta a los desafíos
que aspire a superar la comunidad local.
¿Cuándo debe
comenzar la participación local, y cómo
debería emprenderse ese proceso? Primeramente,
al comienzo mismo de una iniciativa de desarrollo,
se deben definir los objetivos y actividades previstas
mediante un proceso participativo, a nivel incluso
local. Una vez que el programa está en marcha,
los participantes han de examinar regularmente los
progresos realizados y los obstáculos encontrados.
Al término de cada etapa, un mecanismo consultivo
debería ayudar a todos ellos a participar en
la evaluación de los resultados y a decidir
sobre los próximos pasos a seguir. Las ONG,
las organizaciones comunitarias y las organizaciones
de mujeres y de jóvenes pueden desempeñar
un papel decisivo. Podría ser también
necesario que el Gobierno central delegue una mayor
autoridad para la toma de decisiones y comparta ciertos
aspectos esenciales de la gobernación sostenible
de los recursos naturales con unas autoridades descentralizadas
más cercanas al nivel de la población
local.
¿Cómo se
puede afianzar la participación? El
proceso participativo es una actividad lenta que exige
mucho trabajo. Muchos Estados Partes afectados necesitan
una mayor presencia de la sociedad civil. No existen
atajos. Se necesitan campañas de sensibilización
que eduquen al público en la Convención
y en los programas de acción nacionales. Los
servicios de extensión agrícola y las
ONG pueden contribuir a mejorar la capacidad de la
comunidad para establecer una "programación
participativa". Quizás sea necesario adaptar
y consolidar los procedimientos locales de adopción
de decisiones. La comunidad debe atravesar un largo
proceso de aprendizaje y de acumulación de
confianza para poder aprovechar plenamente los nuevos
recursos que actualmente recibe y gestiona directamente.
Se presta también la debida atención
a los problemas de género y a la participación
de los grupos sociales más marginados.
¿Cómo se
utilizan las aportaciones locales a nivel regional
y nacional? A nivel local, las deliberaciones
seguramente tendrán lugar en grupos informales
y en reuniones oficiales. Las conclusiones resultantes
deberán elevarse a nivel provincial para garantizar
la cooperación intercomunal y la gestión
coordinada del medio ambiente regional. A nivel nacional,
todas esas aportaciones se incorporan a un programa
de acción nacional. Además, el gobierno
nacional ha de responder a las aspiraciones locales
proporcionando un "entorno propicio", y
en particular un marco legislativo y de macropolíticas
orientado al desarrollo de las tierras de secano,
infraestructuras públicas y asistencia técnica.
Actúa también como punto de contacto
central con los proveedores de ayuda externa. Lo ideal
sería que, mediante el proceso iterativo de
un PAN, la información y las iniciativas fluyeran
continuamente en ambos sentidos entre los diferentes
niveles.
¿En qué actividades
de programas específicas se valoran las aportaciones
de los interesados? En el proceso de formulación
y realización de los programas de acción
nacional, los coordinadores fomentan una manera de
actuar 'desde arriba hacia abajo', invitando a los
interesados a ofrecer sus aportaciones. Se alienta
también la participación de los interesados
locales en los talleres y foros que se están
organizando. Éstos facilitan la formulación
de proyectos interdisciplinarios sobre el terreno,
la exploración de vínculos con otras
Convenciones multilaterales y políticas de
desarrollo sostenible, y la creación de acuerdos
coparticipativos para la materialización de
los PAN.
Resultados positivos y
obstáculos. El fortalecimiento de las
capacidades de los actores clave a nivel local permitió
identificar y hacer frente a los desafíos que
conlleva el desarrollo sostenible. El planteamiento
'desde arriba hacia abajo' de la Convención
ayudó a fortalecer las relaciones entre los
gobiernos y las colectividades, particularmente en
los países más grandes. Asimismo, favoreció
la participación descentralizada de los interesados
y de los usuarios de los recursos naturales en el
proceso de desarrollo. La inexistencia de una sociedad
civil sólida en varios de los Estados afectados
o, en ciertos casos, la agitada situación de
la seguridad pública, han obstaculizado la
participación de la población en el
proceso normal de adopción de políticas
y decisiones. Es necesaria una mayor sensibilización
que permita participar más a fondo a las ONG,
a las organizaciones comunitarias y a las organizaciones
de mujeres y de jóvenes.
Secciones pertinentes de
la Convención: Artículos 3,
5,
9
y 10,
y artículos 6
y 9
del Anexo de aplicación regional para África.
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