Secretariat of the United Nations Convention to Combat Desertification United Nations UNCCD
Home
Welcome
Introduction
History
 
Facts
The Convention
Sponsors' Messages
Other Publications
 
COP, CST & CRIC
Regional Meetings
Calendars
FAQ
 
Resources
Glossary
Site Map
Contact Details
Página principal » Hechos » Los Hechos básicos » 4 Print Page


4. PROGRAMAS DE ACCIÓN PARA LUCHAR CONTRA LA DESERTIFICACIÓN

La Convención de Lucha contra la Desertificación se pone en práctica mediante programas de acción nacionales (PAN). Se espera que los países Partes desarrollados y los países Partes afectados consulten acerca de sus respectivos cometidos de apoyo a esos programas, gracias a lo cual se podría conseguir una gestión más cabal, integrada y participativa de los recursos naturales en los ecosistemas de las tierras secas. Una vez que se ha realizado un esfuerzo importante para definir un programa marco, la solidaridad internacional podrían facilitar la puesta en marcha de determinados proyectos y actividades con arreglo a las políticas acordadas, de manera efectiva y sin crear una carga transaccional excesiva. Dado que los programas deben adaptarse a las circunstancias regionales, la mayoría de las necesidades específicas están descritas en los cinco anexos de aplicación regional para África, Asia, América Latina y el Caribe, Mediterráneo norte, y Europa central y oriental. A marzo de 2002, se habían preparado y adoptado 50 Programas de Acción Nacional. Estos instrumentos están considerados como referencias básicas para un proceso continuado de planificación de la reducción de la pobreza y de desarrollo sostenible de las tierras secas.

Los esfuerzos de lucha contra la desertificación deberían integrarse plenamente en el marco de otros programas de desarrollo. La inversión del proceso de degradación de la tierra y la atenuación de la pobreza son tareas paralelas. Ambas conllevan una mejora de la seguridad de los alimentos, la educación y formación de la población, el fortalecimiento de la capacidad de las comunidades locales, y la movilización de organizaciones no gubernamentales. Análogamente, dado que la desertificación afecta y resulta afectada por problemas medioambientales tales como la pérdida de diversidad biológica y el cambio climático, los PAN deberían tener una gran capacidad para promover sinergias con otros programas que se dediquen a esos temas. Sin embargo, la mejora de los datos a nivel nacional y un mayor reconocimiento de los PAN no han evidenciado aún plenamente ese potencial en forma de iniciativas concretas. Las Partes han sugerido que se celebren talleres nacionales en los que intervengan los coordinadores de las tres Convenciones, a fin de facilitar aún más la puesta en práctica de programas de trabajo conjunto.

Los programas esbozan estrategias a largo plazo, y se formulan con la participación activa de las comunidades locales. Éstas son esenciales para aportar el concepto de propiedad y de continuidad en la planificación a largo plazo. Ese proceso participativo permite a los gobiernos coordinar y administrar sus recursos con mayor eficacia, al tiempo que hacen frente a las causas socioeconómicas subyacentes de la desertificación. En este tipo de planteamientos se presta especial atención a las medidas preventivas y se alienta un sentido del compromiso en favor de unas prácticas sostenibles entre las personas que más dependen de la tierra. Los programas deberían ser suficientemente flexibles para dar cabida a nuevas iniciativas y a adaptaciones locales en función de las circunstancias. En muchos casos, el fortalecimiento de las capacidades de los actores clave a nivel local ha permitido identificar y abordar problemas vinculados a la toma de decisiones con respecto a la gestión de los recursos naturales. La inexistencia de una sociedad civil sólida en otros Estados afectados, sin embargo, sigue siendo un inconveniente a la hora de asegurar la participación de las personas en el proceso normal de formulación y aplicación de políticas.

Los PAN especifican también las medidas prácticas que habría que adoptar, así como los compromisos de los gobiernos nacionales por crear un "entorno popicio". Algunas medidas específicas que podrían mejorar el entorno económico serían la creación de instrumentos financieros adecuados a las necesidades locales, o la introducción de cultivos resistentes a la sequía. Otras medidas podrían consistir en la promoción de actividades de investigaciones, planes para la eventualidad de sequías, y sistemas de alerta temprana mejorados. Los gobiernos nacionales, por su parte, pueden comprometerse a eliminar obstáculos y proporcionar apoyo promulgando nuevas leyes o reforzando la legislación existente y adoptando políticas que alienten el desarrollo sostenible, como la sustitución de la leña por otras fuentes de energía. Parte del presupuesto nacional deberá consignarse claramente para realizar esfuerzos de lucha contra la desertificación y la sequía a tenor de las condiciones y capacidades locales, pero se espera también que los PAN movilicen un volumen importante de recursos financieros provenientes de fuentes externas. La falta de unos recursos y de una financiación predecibles para los programas ha ralentizado y obstaculizado la puesta en práctica de ciertos PAN. A medida que las Partes pasan de la fase de preparación de programas a la de aplicación, se hace muy necesario establecer un mecanismo nacional para movilizar un apoyo internacional al PAN en los países Partes afectados.

Los programas de acción subregionales y regionales (PASR y PAR) pueden ayudar a armonizar y a reforzar los programas nacionales. Éstos se definen mediante consultas entre los países afectados de cada región (por ejemplo, África) y subregión (por ejemplo, el África occidental). Además de potenciar la eficacia de los programas nacionales, los PASR y PAR pueden promover programas conjuntos de gestión sostenible de ríos compartidos y de otros ecosistemas transfronterizos. Las Redes de Programas Temáticos, que suelen constituir los principales elementos de los programas de acción regionales, generan efectos secundarios en las actividades de ámbito nacional, como la gestión del agua, la agrosilvicultura y la vigilancia, y forjan las capacidades científicas y técnicas de cada país. Podrían ayudar a difundir el conocimiento de tecnologías apropiadas y de prácticas adecuadas. A marzo de 2002, se habían puesto en marcha siete programas de acción subregionales y tres regionales.

Una evaluación total realizada por las Partes en 2000 y 2001 puso de relieve la posibilidad de duplicar las mejores prácticas y los éxitos. Las actividades y resultados fructíferos de los programas consistían, en particular, en una contribución a un planteamiento más integrado que vinculara los marcos de desarrollo nacionales y la conservación de las tierras secas, el fortalecimiento de las relaciones entre los gobiernos y las comunidades locales, especialmente en los países más grandes, la participación descentralizada de partes interesadas y de usuarios finales de recursos naturales en el proceso de desarrollo para toda una serie de programas de mayor aliento que el de la Convención, con la ayuda de mecanismos consultivos a nivel regional y local, la creación de sistemas de información nacionales sobre la desertificación para mejorar el flujo de información entre todas las partes intervinientes, y la iniciativa privada, la movilización social y la aplicación de tecnologías apropiadas, como el riego por goteo, el acondicionamiento de suelos, la producción de cultivos hidropónicos y los proyectos de ecoturismo.

Las Partes señalaron que la integración de políticas de desarrollo sostenible en las políticas económicas es una aspiración que habría que conseguir. Resaltaron la urgente necesidad de una cooperación interministerial y de integrar programas de acción en las estrategias de desarrollo para abordar el problema de manera englobadora y evitando la duplicación. Dado que los PAN inciden en muy diversos sectores del desarrollo, como la agricultura, la silvicultura o la gestión del agua, los PAN han alentado en ocasiones la cooperación interministerial y han orientado la atención hacia la tenencia inapropiada de la tierra, o ciertas prácticas que no conducen a un uso sostenible de las tierras. Además, las Partes pidieron la incorporación de medidas relativas a la Convención en las negociaciones bilaterales y multilaterales.

Secciones pertinentes de la Convención: Artículos 4, 5, 8, 9, 10, y 11; y artículos 4, 8, y 9 del Anexo de aplicación regional para África.

 
© United Nations Convention to Combat Desertification
Sponsors
www.unccd.int