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3. CONSECUENCIAS DE LA DESERTIFICACIÓN

La desertificación disminuye la resistencia de las tierras ante la variabilidad climática natural. El suelo, la vegetación, los suministros de agua dulce, y otros recursos de las tierras secas en general son resistentes, es decir que pueden recuperarse después de sufrir perturbaciones climáticas como la sequía y efectos provocados por el hombre, como el pastoreo excesivo. Sin embargo, cuando las tierras se degradan, esta capacidad de recuperación se reduce sustancialmente, lo que conlleva repercusiones físicas y socioeconómicas.

El suelo se vuelve menos productivo. Los vientos y la lluvia pueden llevarse la capa superficial expuesta y erosionada de las tierras. La estructura física y composición bioquímica del suelo puede empeorar, formándose hondonadas y grietas, en tanto que el viento y el agua pueden eliminar nutrientes vitales. Si el nivel freático sube debido a un avenamiento inadecuado y a prácticas de irrigación deficientes, el suelo puede anegarse y la salinidad aumentar. Cuando el ganado pisotea y compacta el suelo, éste puede perder su capacidad para el cultivo de plantas y la conservación de la humedad, lo que aumentará la evaporación y la escorrentía superficial.

La vegetación se deteriora. La pérdida del manto vegetal es a la vez una consecuencia y una causa de la degradación de la tierra. Un suelo. suelto puede marchitar las plantas con ráfagas de polvo, puede enterrarlas o dejar sus raíces peligrosamente expuestas. Cuando los pastizales se explotan excesivamente con demasiados animales o con tipos inapropiados, pueden desaparecer especies de plantas comestibles, lo que permitirá la invasión de plantas no comestibles.

Algunas de las consecuencias afectan a las personas que viven fuera del área afectada. La degradación de tierras puede ocasionar inundaciones aguas abajo, disminuir la calidad del agua y aumentar la sedimentación en ríos y lagos y la deposición de lodos en pantanos y vías de navegación. Puede asimismo provocar tempestades de polvo y contaminar el aire, lo que a su vez daña las máquinas, reduce la visibilidad, aumenta los, depósitos de sedimentos indeseables y ocasiona estrés. Las ráfagas de polvo también pueden empeorar los problemas de salud, como las infecciones oculares, enfermedades respiratorias y alergias. Se registraron aumentos espectaculares en la frecuencia de las tempestades de polvo durante los años en que hubo el "Desierto de Polvo" (Dust Bowl) en los Estados Unidos, en la región del plan de Tierras Vírgenes en la antigua URSS en el decenio de 1950 y en el Sahel en África en los decenios de 1970 y 1980.

Peligra la producción de alimentos. Se considera la desertificación como un problema mundial mayor, sobre todo porel vínculo que existe entre la degradación de tierras secas y la producción alimenticia. Para asegurar una dieta nutritiva adecuada a la creciente población mundial, sería necesario triplicar la producción de alimentos durante los próximos 50 años, empresa difícil de lograr, aun bajo circunstancias favorables. Si no se detiene o revierte la desertificación, la producción de alimentos en muchas áreas afectadas disminuirá, lo que puede causar malnutrición y en última instancia hambrunas. No obstante, la relación que existe entre la degradación de tierras y el rendimiento de los cultivos raras veces es simple: afectan la productividad numerosos factores como el clima, las enfermedades y plagas, los métodos de cultivo, los mercados externos y otros factores económicos.

La desertificación contribuye a crear situaciones de hambre. Las hambrunas ocurren generalmente en zonas donde reinan la pobreza, la agitación social o las guerras. La sequía y la degradación de tierras a menudo desencadenan crisis que se agravan con la falta de una distribución de alimentos adecuada y la imposibilidad de adquirir lo que hay..

La desertificación conlleva enormes costos sociales. Hay una creciente percepción de los vínculos que existen entre la desertificación, los desplazamientos civiles y los conflictos. En África muchas personas han debido desplazarse internamente o emigrar a otros países a causa de la guerra, la sequía o la degradación de tierras. Los recursos naturales en las ciudades y sus alrededores, y en los campamentos de refugiados sufren una intensa presión. Las difíciles condiciones de vida y la pérdida de identidad cultural socavan aun más la estabilidad social.

La desertificación es una enorme sangría de recursos económicos. Hay muy pocos datos concretos sobre las pérdidas económicas derivadas de la desertificación, aunque un estudio inédito del Banco Mundial sugiere que el agotamiento de los recursos naturales registrado en un país del Sahel era equivalente al 20% de su Producto Interno Bruto (PIB). Se calcula que a nivel mundial la pérdida anual de ingresos en las regiones directamente afectadas por la desertificación oscila en torno a los 42.000 millones de dólares de los EE.UU. Los costos económicos y sociales indirectos que repercuten fuera de las regiones afectadas, incluidas las corrientes de "refugiados ambientales" y las pérdidas en la producción nacional de alimentos, pueden ser mucho mayors.

 
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