|
2. CAUSAS DE LA DESECACIÓN
La desertificación
es la degradación de las tierras secas.
Este proceso consiste en la pérdida de la productividad
y complejidad biológica o económica
de las tierras agrícolas, los pastizales y
las regiones forestadas, y se debe principalmente
a la variabilidad climática y las actividades
no sostenibles del hombre. Las formas más .
comunes de utilización no sostenible de la
tierra son el sobré cultivo, el pastoreo excesivo,
la deforestación y las prácticas inadecuadas
de riego. El 70 por ciento de las tierras secas de
todo el mundo (con excepción de los desiertos
hiperáridos), o sea 3.600 millones de hectáreas,
están degradadas. A pesar de que la sequía
se asocia a menudo con la degradación de tierras,
es un fenómeno natural que ocurre cuando durante
mucho tiempo se registran lluvias muy por debajo de
los niveles normales.
Las tierras secas se adaptan
rápidamente a las fluctuaciones climáticas.
Por definición, las tierras secas tienen abastecimientos
limitados de agua dulce. Las precipitaciones pueden
variar en forma considerable en el curso de un año
y, además de estas variaciones estaciónales,
se producen grandes fluctuaciones que duran años
y décadas, lo que con frecuencia conduce a
sequías. A lo largo del tiempo, la ecología
de las tierras secas se ha ido armonizando a esta
variabilidad de la humedad: las plantas y los animales
pueden adaptarse a ella rápidamente; por ejemplo,
las imágenes por satélite han mostrado
que la frontera vegetal al sur del Sahara puede desplazarse
hasta una distancia de 200 Km. cuando a un año
lluvioso sigue uno seco, y viceversa.
Las personas deben asimismo
ajustarse a estas fluctuaciones naturales.
Los recursos biológicos y económicos
de las tierras secas, en particular la calidad del
suelo, los suministros de agua dulce, la vegetación,
y los cultivos, se deterioran fácilmente. La
gente ha aprendido a proteger dichos recursos con
estrategias ancestrales, como la, agricultura migratoria
y el pastoreo nómada. No obstante, en los decenios
recientes estas estrategias se han vuelto menos prácticas,
en virtud de las cambiantes circunstancias económicas
y políticas, el crecimiento demográfico
y la tendencia hacia una mayor sedentarización
de las comunidades. Cuando los administradores de
tierras no pueden adaptarse con flexibilidad alas
variaciones del clima, el resultado es la desertificación.
La prioridad relativamente
escasa que se da a la protección ambiental
a menudo conduce a adoptar decisiones inadecuadas
para la explotación de tierras. El aprovechamiento
excesivo de las tierras puede deberse a circunstancias
económicas específicas, o a legislaciones
y prácticas territoriales inadecuadas. En muchos
casos, el acceso sin reglamentar a los recursos de
tierras hace que algunos individuos maximicen sus
propias ganancias, sobreexplotando las tierras en
detrimento de los intereses de la comunidad. La gente
pobre, y en especial las mujeres necesitadas, con
frecuencia no pueden acceder a las mejores tierras,
y dependen de las áreas y los recursos más
frágiles. Quizá la pobreza no les deje
otra alternativa que extraer lo que puedan de los
escasos recursos de que disponen, aunque ello implique
degradar las tierras.
Los mercados económicos
internacionales pueden promover una explotación
excesiva de las tierras. Las pautas de comercio
internacionales pueden conducir a la explotación
a corto plazo de los recursos locales destinados a
la exportación, dejando un pequeño margen
de ganancia a nivel comunitario para gestionar o rehabilitar
las tierras. Análogamente, el desarrollo de
una economía basada en los cultivos comerciales
o la imposición fiscal pueden distorsionar
los mercados locales y fomentar la explotación
excesiva de las tierras.
La ignorancia, los errores,
los desastres naturales y los de origen humano también
pueden contribuir a-la degradación de tierras.
La ignorancia del medio ambiente natural desempeñó
un papel importante en la aparición en los
Estados Unidos del terrible "Desierto de Polvo"
(Dust Bowl) de la década de 1930; una de las
medidas erróneas fue que los agricultores del
Medio Oeste utilizaron en una época de sequía
arados que estaban diseñados para las latitudes
más templadas de Europa occidental. En las
décadas recientes, equivocaciones similares
en la elección de políticas o tecnologías
han conducido a la degradación de tierras en
muchos países, desarrollados y en desarrollo.
Catástrofes tales como guerras y otras emergencias
nacionales degradan asimismo las tierras productivas,
al desplazar al personal que gestiona las tierras
o . concentrar grandes números de emigrantes
que sobrecargan una zona específica. Los desastres
naturales como las inundaciones y sequías pueden
tener efectos similares.
¿Qué papel
desempeña el crecimiento de la población
y de la densidad de población? Es tentador
concluir que la expansión demográfica
es la causa . fundamental de la desertificación.
Un número mayor de personas en un área
dada ejerce inevitablemente una mayor demanda de los
recursos naturales de esa zona; algunas veces dicha
presión es indirecta, como cuando las crecientes
poblaciones urbanas exigen una . cierta producción
de alimentos en áreas rurales de poca densidad,
pero las causas de la desertificación son complejas
y es difícil establecer una relación
clara entre dos variables como la población
y la desertificación. Por ejemplo, una disminución
de la población puede resultar en la desertificación,
al faltar el número de personas suficientes
para explotar las tierras en forma apropiada. Numerosas
terrazas en los flancos de las colinas en el Yemen
se han deteriorado como consecuencia del éxodo
de la mano de obra hacia los ricos países petroleros
vecinos. También se pueden citar ejemplos de
áreas con grandes concentraciones de personas
que no registran demasiada degradación, como
las inmediaciones de la ciudad de Kano en Nigeria.
|