Secretariat of the United Nations Convention to Combat Desertification United Nations UNCCD
Home
Welcome
Introduction
History
 
Facts
The Convention
Sponsors' Messages
Other Publications
 
COP, CST & CRIC
Regional Meetings
Calendars
FAQ
 
Resources
Glossary
Site Map
Contact Details
Página principal » Hechos » Los Hechos básicos » 11 Print Page


11. LA LUCHA CONTRA LA DESERTIFICACIÓN EN ÁFRICA

El impacto de la desertificación es máximo en África. Dos terceras partes de ese continente son desiertos o tierras secas. Hay una gran extensión de tierras agrícolas de secano, de las cuales casi las tres cuartas partes están ya degradadas en cierta medida. La región padece sequías frecuentes y acentuadas. Muchos países de África carecen de litoral, presentan amplias extensiones de pobreza, necesitan asistencia externa, y dependen en gran medida de los recursos naturales para subsistir. Adolecen de condiciones socioeconómicas difíciles, marcos institucionales y jurídicos insuficientes, infraestructuras incompletas, y escasa capacidad científica, técnica y educativa. Esas difíciles circunstancias explican por qué los países de África se han esforzado tanto por convencer a la comunidad internacional de la necesidad de una "Convención de Lucha contra la Desertificación en los países que están experimentando graves sequías y/o desertificación, particularmente en África".

La desertificación de África está estrechamente vinculada a la pobreza, a la migración y a la seguridad de los alimentos. En muchos países de África, la lucha contra la desertificación y el fomento del desarrollo son prácticamente una misma cosa, dada la importancia económica de los recursos naturales y de la agricultura. Cuando la gente vive en la pobreza, no les queda más remedio que sobreexplotar la tierra. Cuando ésta deja de ser rentable para usos agrícolas, sus cultivadores se ven frecuentemente obligados a desplazarse a otros lugares dentro o fuera de su propio país, lo cual puede, a su vez, crear una presión medioambiental excesiva y causar tensiones y conflictos sociales y políticos. (El vínculo con la migración fue un elemento importante para que la comunidad internacional comprendiera que la desertificación es un problema de alcance verdaderamente mundial, como el cambio climático o la pérdida de diversidad biológica.) La seguridad de los alimentos puede resultar amenazada cuando una población que vive en situación límite padece sequías u otras calamidades.

En el Anexo de Aplicación Regional para África se expone una estrategia de actuación. Dicho Anexo es el más detallado y exhaustivo de los anexos regionales de la Convención. Sus propuestas de Programas de Acción Nacional fueron pronto objeto de interés, cuando las Partes adoptaron una resolución sobre medidas urgentes para África, que entraron en vigor en junio de 1994, aproximadamente dos años y medio antes que la propia Convención.

Los Programas de Acción Nacionales otorgan especial importancia a la labor de sensibilización. La mayoría de los países de África han organizado seminarios nacionales de sensibilización con el fin de emprender el proceso de formulación de sus Programas de Acción Nacionales (PAN). Esos seminarios han reunido a participantes con muy diversos intereses para hablar sobre la Convención y su filosofía, y sobre la manera de aplicarla a las circunstancias nacionales. En algunos países se han celebrado también seminarios a nivel local para acercar aún más el mensaje a quienes trabajan sobre el terreno.

La aplicación de los PAN sólo podrá tener éxito si las consultas son continuas. A comienzos de 2002, 23 países africanos habían puesto a punto, validado y adoptado sus Programas de Acción Nacionales. Algunos de esos países son Benin, Burkina Faso, Cabo Verde, Chad, Djibouti, Eritrea, Etiopía, Gambia, Lesotho, Madagascar, Malawi, Malí, Marruecos, Namibia, Níger, Nigeria, Senegal, Swazilandia, Tanzanía, Togo, Túnez, Uganda y Zimbabwe. Otros cinco países prevén finalizar sus PAN durante el año 2002. La preparación de los PAN es un proceso dinámico, y la situación de cada país a ese respecto puede cambiar a lo largo del tiempo. Para poder materializarse con éxito, los PAN deben integrarse en las demás estrategias nacionales de desarrollo sostenible, como el Documento de estrategia de lucha contra la pobreza, y será necesario entablar procesos consultivos con miras a concertar acuerdos de coparticipación. La participación de organizaciones no gubernamentales (ONG) es particularmente importante, y su valiosa contribución a ese proceso ha sido ampliamente reconocida.

Se han elaborado también Programas de Acción Subregionales (PASR). Las cuatro organizaciones subregionales que tienen actualmente encomendada la coordinación de esos programas son: la Unión del Maghreb Árabe (UMA) para África septentrional, el Comité Interestatal Permanente de Lucha contra la Sequía en el Sahel (CILSS) para el África occidental, la Autoridad Intergubernamental sobre el Desarrollo (IGAD) para el África oriental, y la Comunidad para el Desarrollo del África Meridional (SADC) para el África austral. Mientras que las organizaciones de base comunitaria tienen una participación muy importante en el proceso de formulación de los PAN, esas organizaciones destacan como principales copartícipes en la formulación de los PASR. Siempre que sea posible, esos programas procuran establecer sinergias con otros objetivos regionales. Así, por ejemplo, un proyecto encaminado a conectar las organizaciones subregionales entre sí y con sus respectivos Estados Miembros mediante sistemas electrónicos contribuirá al reforzamiento de la red de comunicaciones regionales.

Se está desarrollando también un Programa de Acción Regional (PAR). Desde comienzos de 2000 viene funcionando una Unidad de Coordinación Regional (UCR) sita en el Banco Africano de Desarrollo (BAfD), en Abidjan, orientada principalmente a prestar apoyo a la aplicación del PAR. A raíz de las recomendaciones de la Conferencia Panafricana de 1997 sobre la Aplicación de la CNULD, se organizaron en 1998-1999 siete talleres temáticos para examinar las posibilidades de crear Redes de Programas Temáticos (RPT) con objeto de promover la gestión integrada de las cuencas fluviales, lacustres e hidrogeológicas internacionales (RPT 1); la agrosilvicultura y la conservación del suelo (RPT 2); el uso de pastizales y de cultivos forrajeros (RPT 3); la vigilancia ecológica, la cartografía de recursos naturales, la teledetección, y los sistemas de alerta temprana; las fuentes de energía y tecnologías nuevas y renovables; los sistemas de cultivo agrícola sostenibles; y la creación de un entorno propicio y consolidación de capacidad. Las primeras tres están ya en funcionamiento.

Los países de África han comenzado con buen pie, pero la verdadera labor está aún por hacer. Para tener éxito, los países afectados deberán asegurarse de que la lucha contra la desertificación recibe prioridad máxima. Deberán promover activamente un entorno propicio adoptando, para ello, medidas jurídicas, políticas, económicas, financieras y sociales apropiadas. Así, por ejemplo, podrían tener que modificar sus normativas sobre los usos de la tierra y la propiedad, descentralizar aún más la administración estatal, y reforzar los derechos políticos a nivel local. Entre tanto, los aliados externos tendrán que demostrar su pleno compromiso con los principios de la Convención concertando alianzas productivas con los países afectados. Se necesitan también mayores esfuerzos, y en particular en creación de capacidad y apoyo financiero, para que las ONG y la sociedad civil puedan seguir activas durante toda la etapa de puesta en práctica.

Secciones pertinentes de la Convención:
Anexo I: Anexo de aplicación regional para África

 
© United Nations Convention to Combat Desertification
Sponsors
www.unccd.int